El arte de la cerámica : SERICA Chronicles
La cerámica es uno de los materiales más exigentes con los que trabajamos.
Es compleja de fabricar, difícil de mecanizar y requiere un largo proceso de pruebas, cocción, acabado y control. Una vez finalizada, es extremadamente resistente, prácticamente imposible de rayar y soporta notablemente bien el uso diario.
Para el bisel de un reloj, estas cualidades son esenciales. El bisel es una de las piezas más expuestas de un reloj. La cerámica permite preservar su superficie, su color y sus marcas a lo largo del tiempo. Aporta una nitidez duradera a un componente que se manipula, se utiliza y se observa cada día.
Su color reacciona sutilmente a las variaciones de la luz, evolucionando con su temperatura y su intensidad a lo largo del día.
Crear nuestros propios colores de cerámica es un proceso largo y meticuloso. Cada tono debe desarrollarse, ajustarse, probarse y refinarse hasta alcanzar exactamente el carácter deseado.
Combinar dos colores en un solo inserto de bisel de cerámica es aún más complejo. Requiere una gran precisión en cada etapa, desde el desarrollo de los tonos hasta la cocción y el acabado.
Es un verdadero desafío técnico, que incluso casas relojeras centenarias siguen destacando.
Hemos elegido la cerámica por todas estas razones. Porque a pesar de la dificultad para dominarla, nos permite reunir lo que define a SERICA: robustez, belleza y singularidad.